En efecto, creo que no hay duda de que son nebularis, aunque parecen ejemplares un poco viejos. Respecto al tema, me parece muy importante fijarse, al recolectarlas, en la disposición de las láminas, que conectan directamente con el pie.
De lo contrario, puede uno encontrarse con la desagradable sorpresa de estar cogiendo Entoloma Lívidum, la traidora, que es muy parecida, pero cuyas láminas presentan una escotadura que las separa del pie.
Respecto a su valor culinario, como se ha dicho, hay división de opiniones. A mí, asadas me gustan.
Hay una fórmula, creo que de Muñoz, el de Barakaldo, que es hacer un consomé con ellas. Cocerlas en caldo de carne, previamente preparado. No recuerdo cantidades, pero sería un litro de caldo para 300 gramos de setas. Cocerlas bastante tiempo con rebanadas de pan tostado y, a media cocción, añadir un generoso vaso de vino blanco. Triturar bien con batidora o chino y servir con tropezones de dados de pan frito.
Bueno, no pasa nada por probar.
B